Ingrediente común en muchos platos, desde ensaladas hasta sopas, es una hortaliza muy consumida en nuestro país. La remolacha, además de estar deliciosa, es una gran fuente de nutrientes: desde vitamina C hasta azúcar, pasando por minerales y antioxidantes. Todas ellas sustancias necesarias para nuestro organismo.
Aunque en el siglo pasado el cultivo de esta hortaliza se dedicó principalmente a la producción de azúcar, la remolacha sigue siendo un alimento de primera elección e indispensable para una dieta saludable. Un conocido médico húngaro, Alexander Frerenegui, demostró que la remolacha cruda puede incluso ayudar a prevenir el cáncer.
La remolacha es excelente para tratar la hipertensión y mejorar la circulación sanguínea, protegiendo el corazón. Además, al ser rica en azúcar natural, aporta mucha energía a pesar de tener pocas calorías.
Al ser rica en betaína, una sustancia útil en el tratamiento de problemas como la depresión, la remolacha protege el cerebro y estimula las funciones cerebrales.
La remolacha es rica en agua y favorece la limpieza del hígado, previniendo la acumulación de grasa. Las vitaminas, los minerales y los antioxidantes previenen un gran número de enfermedades crónicas, incluido el cáncer.
Además, las vitaminas que contiene la remolacha estimulan la vista, evitando la degeneración macular. El potasio que contiene la remolacha fortalece y favorece la salud del corazón.
