El aroma del café también gusta a quienes no lo beben: es un auténtico placer para los sentidos, nos estimula y nos da energía por la mañana. Pero eso no es todo: el aroma del café puede incluso motivarnos y potenciar los procesos cognitivos.
El cerebro, también en este caso, responde a los estímulos olfativos. El aroma del café viaja desde la corteza cerebral hasta el sistema límbico, hasta aquellas áreas del cerebro en las que las emociones y la memoria comparten los mismos circuitos.
Obviamente, el aroma del café no puede mejorar la capacidad del cerebro. Se trata solo de emociones y bienestar, de un simple efecto placebo.
La cafeína es un estimulante natural del sistema nervioso, y sus efectos comienzan a notarse después de 15 minutos y duran hasta 6 horas.
Un estudio realizado en 2019 demostró que el café puede potenciar nuestras capacidades cognitivas, como la atención, la capacidad de análisis y resolución de problemas y la memoria.
