Cara, cuerpo, pies… Cada día, las toallas pasan de mano en mano, entre niños, adultos o invitados. Pero, ¿las lavamos con la frecuencia que deberíamos? ¡No siempre pensamos en ello! Sin embargo, sin un lavado regular, las toallas se convierten en auténticos focos de bacterias y moho. Como consecuencia, la piel puede verse afectada, provocando irritaciones e incluso infecciones. La pregunta es: ¿cada cuánto tiempo hay que lavarlas? ¡Te lo explicamos en este artículo!
Toallas de baño, de cara y de invitados: ¿cuándo y con qué frecuencia hay que lavarlas?
No hay una respuesta única a esta pregunta: «¡Todo depende del uso que se les dé! Una toalla de baño que se utiliza varias veces sin lavar acumula humedad, un entorno ideal para las bacterias y el moho», afirma Alexandre Cressiot, experto en limpieza doméstica. «Las toallas de baño deben lavarse en la lavadora cada tres o cinco usos, mientras que los paños de cocina deben lavarse con más frecuencia, cada uno o tres usos. Entre lavado y lavado, deben colgarse para que se sequen. En cuanto a las toallas, deben cambiarse cada dos días, lo que significa dos o tres toallas limpias a la semana, que deben lavarse al mismo tiempo que el resto de la ropa de baño», afirma el experto.
Toallas e higiene: errores que nunca se deben cometer
Es un pequeño detalle, pero una toalla no se puede reutilizar indefinidamente sin que la higiene se vea afectada. ¿Hay que dejarlas sin lavar durante una semana o más? Mala idea: la humedad y las células muertas que retienen las convierten rápidamente en un caldo de cultivo para las bacterias. Por lo tanto, es esencial lavarlas bien: por debajo de los 60 °C, los gérmenes pueden sobrevivir.
Otro punto que no hay que descuidar: ¡usos separados! Utilizar la misma toalla para el cuerpo y la cara favorece la propagación de impurezas y puede resultar agresivo para la piel. Por último, una toalla aún húmeda dejada en una pila sobre un mueble o en un toallero tarda poco en desprender malos olores y desarrollar moho. ¿La solución ideal? Extenderla correctamente para que se seque completamente antes de volver a utilizarla.
Lavado y cuidado de las toallas: consejos para mantenerlas limpias y suaves
Para tener toallas limpias y agradables al tacto, algunos hábitos sencillos marcan la diferencia. Un buen lavado comienza con un buen detergente y un aclarado minucioso para evitar residuos de jabón que pueden hacerlas ásperas. El vinagre blanco es un gran aliado: añadido a la lavadora, suaviza las fibras y elimina los malos olores.
En cuanto al secado, es mejor no apresurarse en esta fase. Ya sea al aire libre o en la secadora, lo importante es asegurarse de que estén completamente secas antes de volver a utilizarlas.
Vinagre blanco para lavar las toallas: ¿por qué es tan eficaz?
Añadir vinagre blanco al lavado de las toallas es un consejo eficaz por varias razones. El vinagre blanco tiene propiedades antibacterianas naturales que ayudan a eliminar los gérmenes presentes en las fibras. Además, disuelve los residuos de detergente y minerales, lo que hace que las toallas sean más suaves y mejora su absorbencia. Este método es una alternativa ecológica a los suavizantes químicos.
La adopción de estas sencillas medidas limitará la proliferación de bacterias y garantizará una higiene impecable. Entonces, ¿por qué no empezar a replantearse sus hábitos de lavado hoy mismo, para tener una piel más sana y una colada siempre fresca?
