Cómo eliminar la grasa del horno: aquí está el truco de la abuela

Un horno lleno de grasa incrustada es una auténtica pesadilla para cualquier ama de casa. No solo es un problema estético, sino que también puede afectar al funcionamiento y la eficiencia del electrodoméstico. Sin embargo, ¡no desesperes! Nuestras abuelas tenían a su disposición remedios naturales y muy eficaces para hacer frente a este problema. Descubramos juntos algunos trucos infalibles para que tu horno quede como nuevo.

Agua y limón: un clásico imbatible

Uno de los métodos más sencillos y naturales para limpiar el horno es el uso de agua y limón. Este remedio aprovecha el ácido cítrico presente en el limón, conocido por su capacidad para disolver la grasa y neutralizar los olores desagradables. Para utilizar este método, exprime el zumo de tres limones en una bandeja de horno y añade agua caliente hasta cubrir el fondo. Mete la bandeja en el horno frío y enciéndelo a 180 °C durante unos 30 minutos. Durante este tiempo, el vapor producido por el agua y el limón ayudará a disolver las incrustaciones. Una vez que el horno se haya enfriado, podrás limpiarlo fácilmente con una esponja húmeda. Este método no solo limpia, sino que también deja un fresco aroma a limón en el interior del horno.

Bicarbonato de sodio: un abrasivo natural

El bicarbonato de sodio es otro aliado valioso en la lucha contra la grasa. Se trata de un abrasivo delicado pero eficaz, capaz de eliminar la suciedad rebelde sin dañar las superficies del horno. Para preparar este remedio, mezcla el bicarbonato con un poco de agua hasta obtener una pasta espesa. Aplica esta pasta en las paredes del horno, centrándote en las zonas más incrustadas. Déjala actuar durante al menos una hora; de esta manera, el bicarbonato tendrá tiempo de disolver la grasa. Después de dejarlo actuar, puedes eliminar la pasta con una esponja húmeda y observar cómo el horno vuelve a brillar. Este método es especialmente útil para las manchas más rebeldes y para los hornos que no se limpian con regularidad.

Vinagre blanco: un potente desincrustante

El vinagre blanco es un potente desengrasante natural y también tiene propiedades antibacterianas. Para utilizarlo, humedece una esponja con vinagre blanco y frota las paredes del horno. Esto ayudará a eliminar la grasa y a desinfectar la superficie. Para la suciedad más rebelde, puedes preparar una solución de agua y vinagre a partes iguales y rociarla sobre el horno. Déjala actuar durante unos minutos antes de aclarar. El vinagre no solo limpia, sino que también elimina los olores desagradables, dejando el horno fresco y limpio.

Sal y bicarbonato: una mezcla explosiva

Otro método eficaz es la combinación de sal y bicarbonato. Esta mezcla crea una reacción química que ayuda a disolver la grasa. Para preparar este remedio, mezcla partes iguales de sal y bicarbonato. Humedece ligeramente la mezcla y aplícala sobre las manchas más difíciles. Déjalo actuar durante unas horas; la sal y el bicarbonato actuarán conjuntamente para ablandar las incrustaciones. Después de dejarlo actuar, retíralo todo con una esponja húmeda. Este método es especialmente útil para las manchas más resistentes y para las zonas del horno que requieren una atención especial.