El mantenimiento de un electrodoméstico tan importante como la lavadora suele subestimarse, pero es fundamental para garantizar un rendimiento óptimo. Entre las tareas de cuidado, la limpieza del filtro es una de las más importantes. Un filtro descuidado no solo compromete el funcionamiento de la lavadora, sino que también puede afectar negativamente a la calidad del lavado, provocando la contaminación de la ropa. Comprender el método correcto para realizar esta operación es esencial para mantener la lavadora en excelentes condiciones y prevenir problemas futuros.
Para empezar, es fundamental identificar la ubicación del filtro en la lavadora. En las máquinas de carga frontal, el filtro suele estar situado en la parte delantera, en la parte inferior, mientras que en las lavadoras de carga superior, puede estar en la parte superior o en la parte trasera. Para facilitar esta operación, es recomendable consultar el manual de uso del electrodoméstico. La limpieza del filtro no requiere habilidades técnicas especiales, pero es esencial seguir algunas precauciones para garantizar la seguridad durante la ejecución.
Preparación para el mantenimiento del filtro
Antes de proceder con la limpieza, es aconsejable ponerse guantes de goma para proteger las manos del agua y de posibles residuos de detergente. Es recomendable colocar una toalla o un recipiente debajo del filtro para recoger el agua que pueda salir. Además, es imprescindible desconectar la lavadora de la red eléctrica para evitar riesgos de descargas eléctricas o accidentes durante la operación.
Una vez tomadas estas precauciones, el primer paso consiste en vaciar la bandeja del filtro, girando el tapón en sentido antihorario. Durante esta fase, es normal que salga agua; es importante esperar a que el agua se vacíe por completo para evitar mojarse innecesariamente y prepararse para la siguiente fase de la limpieza.
Cómo limpiar el filtro
Cuando el agua se haya vaciado por completo, es el momento de extraer el filtro. Puede que sea necesario aplicar cierta fuerza, ya que los residuos acumulados suelen adherirse al filtro. Después de retirarlo, es fundamental realizar una inspección minuciosa para comprobar si hay pelusas, pelos o residuos de detergente. Para limpiarlo, suele bastar con enjuagarlo bajo el grifo, utilizando un cepillo de dientes viejo para eliminar las incrustaciones más rebeldes.
No olvide limpiar también el alojamiento del filtro, el compartimento en el que se encuentra. Esta parte se puede limpiar con un paño húmedo para eliminar los residuos acumulados. Si es necesario, se puede utilizar un detergente suave para una limpieza más profunda. Es fundamental secar bien tanto el filtro como su alojamiento antes de volver a montarlo para evitar la formación de moho u olores desagradables.
Una vez completada la limpieza, vuelva a colocar el filtro y cierre la tapa con cuidado, asegurándose de que quede bien fijada. En este punto, puede volver a conectar la lavadora a la corriente y ponerla en marcha en un ciclo de lavado en vacío para comprobar que todo funciona correctamente y eliminar cualquier residuo de detergente.
