No tires las bandejas de horno viejas. Dos maneras de limpiarlas y dejarlas como nuevas.

Ahora ya no tiro las bandejas de horno viejas. No hay necesidad de comprar otras nuevas porque he limpiado las viejas con un producto casero que he elaborado yo misma.

Si cocináis a menudo, probablemente habréis notado que, al cabo de un tiempo, las bandejas dejan de ser plateadas y brillantes, sino que se oscurecen y se llenan de hollín y grasa quemada, lo que no tiene nada que ver con la estética.

He descubierto que no es necesario tirarlas: ¡las revitalizo con una solución limpiadora especial!

Ahora ya no tiro las bandejas de horno viejas. No hay necesidad de comprar otras nuevas porque he limpiado las viejas con un producto casero que he elaborado yo misma.

Aunque solemos forrar las bandejas con papel de horno o papel de aluminio, cualquier masa, incluso la más sofisticada, parece aún más apetecible en una bandeja limpia y brillante.

¿Cómo se limpian las bandejas de metal?

Método número 1

Preparar:

Peróxido de hidrógeno: 30 ml

Vinagre: 30 ml

Bicarbonato sódico: 6 comprimidos. Cucharada de pasta de dientes

3 cucharadas. Cuchara

Instrucciones:

Mezclar bien todos los ingredientes.

Frotar cuidadosamente la bandeja con la pasta preparada y dejar reposar durante al menos media hora.

A continuación, aclarar la pasta con agua corriente.

Lavar bien la bandeja con una esponja áspera y detergente para platos.

Método número 2

Este método también es adecuado para limpiar las sartenes de metal de los depósitos de grasa y carbón que se pueden formar durante la fritura.

Lo único que necesitas es sal gruesa.

Precalienta el horno a 150 grados Celsius.

Espolvorea una cantidad generosa de sal sobre una bandeja de horno. Agítala suavemente para que se distribuya uniformemente y cubra toda la base.

Mete la bandeja en el horno.

No la saques hasta que la sal se haya dorado. Esta es la señal de que ha absorbido la grasa.

Por último, enjuaga la bandeja bajo el grifo.