Un baño con un olor agradable no solo impresiona a los visitantes, sino que es fundamental para mantener un ambiente saludable. Los problemas surgen cuando el baño carece de una ventilación adecuada, tal vez por la ausencia de ventanas.
Los gérmenes están omnipresentes, incluso en nuestro cuerpo, pero no todos representan una amenaza. Sin embargo, algunos pueden provocar enfermedades infecciosas. Esto subraya la importancia de lavarse las manos con regularidad y limpiar a fondo el baño.
Pero la limpieza no siempre equivale a un aroma agradable. Si después de limpiarlo, el baño no mantiene ese aroma fresco durante mucho tiempo, es posible que no haya una ventilación adecuada, lo que permite que la humedad y el moho generen olores desagradables.
Aquí tienes 4 trucos inteligentes para garantizar que tu baño huela bien, incluso si no tiene ventanas:
Truco del papel higiénico
Un ingenioso truco para conseguir un aroma fresco y duradero es rociar unas gotas de aceite esencial en el tubo de cartón interior de un rollo de papel higiénico.
El cartón actúa como una esponja, absorbiendo el aceite y liberando gradualmente su fragancia en el ambiente.
Popurrí perfumado

Crear un popurrí es una forma deliciosa de perfumar el baño de forma natural. Recoge ingredientes aromáticos secos como ramas de canela, cáscaras de cítricos, clavo y pétalos de rosa o lavanda.
Mézclalos y guárdalos en bolsitas transpirables que funcionan con el vapor. También puedes colocarlos en un recipiente de cristal abierto y rociar unas gotas de aceite esencial, como el de lavanda, para añadir aroma.
Bolsitas de hojas aromáticas
Plantas como el laurel, el eucalipto y la menta desprenden fragancias maravillosas. Puedes aprovechar su poder aromático utilizando sus hojas.
Tritura las hojas y colócalas en bolsitas de tela transpirable. Coloca estas bolsitas estratégicamente en el baño, especialmente en las zonas donde se acumula la humedad. La humedad activará y difundirá su delicioso aroma.
Desodorante de bicarbonato sódico

Para obtener un ambientador totalmente natural y saludable, mezcle bicarbonato sódico con el aceite esencial que prefiera, como lavanda, menta, limón o canela.
Vierta dos tercios del bicarbonato de sodio en un frasco de vidrio y añada unas 15 gotas de aceite esencial. Cierre la abertura del frasco con un tejido transpirable o una gasa y fíjelo con una goma elástica. Colóquelo en el baño para difundir eficazmente el aroma.
