Cómo recuperar cosas oxidadas en 2 minutos y sin esfuerzo

Puede suceder que algunos objetos de metal, como los utensilios de cocina, comiencen a oxidarse con el tiempo. El uso continuo, la exposición a la humedad y un cuidado deficiente provocan el deterioro de los objetos y reducen su vida útil.

Afortunadamente no es necesario tirar los objetos metálicos cuando empiezan a oxidarse, pero hay algunos trucos que nos ayudan a limpiarlos y recuperar su brillo original.

Hay muchas razones para buscar soluciones contra el óxido que deteriora los objetos de metal. La primera es porque el material se daña y reduce su vida útil, y la segunda es que cuando el óxido es demasiado, puede poner en peligro la salud.

Bicarbonato de sodio. Humedece un poco de bicarbonato de sodio con agua y aplícalo sobre los objetos oxidados. Frote con un cepillo de dientes o una esponja. Finalmente, enjuague y seque bien.

Vinagre de manzana. Sumerge el objeto oxidado en el vinagre de manzana y déjalo en remojo durante toda la noche. Al día siguiente frota con un cepillo de dientes o una esponja abrasiva y luego limpia bien. En caso de que quede óxido, repite todo el proceso.

Limón. Tiene una ligera acción abrasiva que ayuda a eliminar el óxido. Vierte un poco de sal en la zona oxidada y frota con medio limón. Repetir el tratamiento si es necesario, hasta eliminar completamente el óxido.

Patata cruda. Contiene ácido oxálico, un agente muy eficaz para eliminar el moho y la herrumbre. Frota una patata directamente sobre el óxido. Para potenciar los efectos espolvorea un poco de bicarbonato antes de frotar.

Papel de aluminio. Corta varios trozos de papel de aluminio, de unos tres o cuatro centímetros cuadrados, y sumérgelos en agua. Frota el papel de aluminio sobre el metal oxidado varias veces si es necesario: el óxido desaparecerá rápidamente.