Cómo cultivar pepinos y obtener una buena cosecha
En primer lugar, el suelo desempeña un papel crucial en el cultivo de pepinos. Evite el uso de suelos arcillosos y compactos, ya que pueden dificultar el drenaje y provocar un estancamiento peligroso para las raíces. Opte por suelos bien drenados, con un pH ligeramente ácido, entre 6,5 y 7, y ricos en materia orgánica. Antes de sembrar, asegúrese de prepararlo mezclándolo con estiércol o compost para mejorar la estructura y la fertilidad del suelo.
La exposición a la luz solar es otro aspecto crucial. Evite cultivar pepinos en zonas que no estén suficientemente expuestas al sol, ya que necesitan mucha luz solar directa al día para crecer mejor.

La elección de la temporada y el momento de la siembra son fundamentales para el éxito de su cultivo. Evite sembrar demasiado pronto en primavera, cuando las temperaturas nocturnas aún son bajas y el suelo todavía está demasiado frío. Es aconsejable esperar a que haya pasado el riesgo de heladas primaverales. Además, evite sembrar demasiado tarde, ya que los pepinos necesitan una temporada de crecimiento lo suficientemente larga como para producir frutos maduros antes de que llegue el frío otoñal. Sin embargo, para no correr riesgos, utilice mantillo negro para mantenerlos calientes.
En cuanto a las temperaturas para garantizar un crecimiento óptimo de las plantas, estas deben oscilar entre 18 y 24 grados. Las temperaturas más bajas ralentizan el crecimiento, mientras que las superiores a 30 grados pueden causar estrés a las plantas.
Es fundamental regar con regularidad, sobre todo durante los periodos cálidos y secos. Asegúrate de que el suelo esté constantemente húmedo, pero evita el estancamiento. Por último, en cuanto al aporte nutricional adicional, utiliza un fertilizante equilibrado rico en nitrógeno, fósforo y potasio. Evita el exceso de nitrógeno, ya que puede estimular el crecimiento de las hojas en detrimento de los frutos.
